Pero sé que eso no es posible. Así que me voy a la cama poniéndome el despertador para la mañana siguiente como siempre. Esa noche intento dormir mucho y por la mañana me digo a mi misma que la vida no es fácil, pero que merece la pena vivirla y siempre hay un momento que me lo recuerda. Y tal vez no tenga el corazón curado ni una sonrisa en la cara, ni siquiera tengo fuerzas para enfrentarme a todo, pero siempre hay algo, un detalle, que me recuerda por qué la vida merece la pena.
Qué chulo :O
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