martes, 9 de noviembre de 2010

Te busco...

Llamo a tu puerta. Me preguntas qué hago ahí. “He venido a verte, tenemos que hablar”. “Ya hemos hablado todo lo que teníamos que hablar”. “Entonces vengo a besarte, a amarte” y sin esperar tu respuesta entro en tu habitación y te beso. Primero dulcemente, después apasionadamente. Y tú no te opones. Te unes al beso. Después pasamos a las manos. Recorremos nuestros cuerpos tocándonos, recorriendo cada centímetro….

Despierto y te veo a mi lado. Tapado por la sábana puedo sentir tu desnudez y la mía. Te beso y con mucho cuidado me levanto de la cama, me visto y dejo en mi lado de la almohada una nota. Y sin mirar atrás me voy.

“Buenos días cariño. Me hubiese gustado estar ahí cuando te despertaras, pero tenía miedo a tu reacción. Si aun sientes algo y estas dispuesto a luchar, te espero esta noche en nuestro banco. Si no apareces, lo tomaré como que no queda nada y desapareceré para siempre”

No hay comentarios:

Publicar un comentario