Un día más ha amanecido soleado a pesar de estar acabando el mes de noviembre. Miro por la ventana y apenas pasa gente por la calle. Es domingo. A pesar del sol hace frío y la gente se resguarda en su casa. Yo estoy sola en la mía. Me pongo a pensar en mis cosas, en todo y en nada y como siempre, pero cada vez menos a menudo, tu recuerdo se cuela entre mis pensamientos. ¿Cómo estás? ¿Cómo te va? ¿Eres feliz? Preguntas como siempre sin respuesta. Me paro y pienso en estos últimos meses, estos meses sin ti y me doy cuenta de que, aunque sigo pensando en ti cada día, aunque sigo extrañándote cada día, ya no es lo mismo. Tal vez sigues siendo mi primer pensamiento cuando me despierto y el último cuando me duermo. Tal vez aún no te he olvidado, pero es que sé que nunca te voy a olvidar, fuiste mi primer amor, has sido la persona que más he querido en mi vida y nunca te voy a olvidar. Pero me doy cuenta de que estoy aprendiendo, poco a poco, a vivir con tu recuerdo. Estoy aprendiendo a que no me duela tu recuerdo, a que no me duela tu ausencia y a aceptar que, aunque quisimos empeñarnos, simplemente, no era nuestro momento.domingo, 28 de noviembre de 2010
Un día más.
Un día más ha amanecido soleado a pesar de estar acabando el mes de noviembre. Miro por la ventana y apenas pasa gente por la calle. Es domingo. A pesar del sol hace frío y la gente se resguarda en su casa. Yo estoy sola en la mía. Me pongo a pensar en mis cosas, en todo y en nada y como siempre, pero cada vez menos a menudo, tu recuerdo se cuela entre mis pensamientos. ¿Cómo estás? ¿Cómo te va? ¿Eres feliz? Preguntas como siempre sin respuesta. Me paro y pienso en estos últimos meses, estos meses sin ti y me doy cuenta de que, aunque sigo pensando en ti cada día, aunque sigo extrañándote cada día, ya no es lo mismo. Tal vez sigues siendo mi primer pensamiento cuando me despierto y el último cuando me duermo. Tal vez aún no te he olvidado, pero es que sé que nunca te voy a olvidar, fuiste mi primer amor, has sido la persona que más he querido en mi vida y nunca te voy a olvidar. Pero me doy cuenta de que estoy aprendiendo, poco a poco, a vivir con tu recuerdo. Estoy aprendiendo a que no me duela tu recuerdo, a que no me duela tu ausencia y a aceptar que, aunque quisimos empeñarnos, simplemente, no era nuestro momento.
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