Tú y yo. Estamos lejos. Corremos hasta estar cerca. Primero nos abrazamos fuerte, muy fuerte. En ese abrazo reflejamos cuanto nos queremos. El cariño que nos tenemos. Todas las veces que nos hemos necesitado. Todos los abrazos que hemos deseado. El tiempo pasa rápido, pero no nos damos cuenta. Me susurras un “te quiero”. Mi cuerpo tiembla entre tus brazos. Esa es mi respuesta: yo también te quiero. Poco a poco nos vamos separando. Nos miramos a los ojos, como tantas veces hemos deseado. Mi mano acaricia tu cara. Tienes la piel suave. Me gusta. Me gustas.
Nuestros ojos hablan en silencio. Se dicen cuánto nos hemos echado de menos. Poco a poco nos vamos acercando. Nuestras frentes se unen. Nuestros ojos se cierran. Nuestras narices se acarician en silencio. Nuestros labios se llaman a gritos. No podemos evitarlo. Ni siquiera queremos evitarlo. Nuestros labios se unen. Se van reconociendo poco a poco. Pronto sienten que en realidad hace tiempo que se conocen. Sienten que se conocen de toda la vida.
No hay comentarios:
Publicar un comentario