lunes, 1 de noviembre de 2010

Un mes

Un mes, hoy hace un mes que te marchaste de mi vida. Ni una sola explicación. “Esto no puede ser” dijiste. “¿Por qué?” pregunté yo. Pero no obtuve más que silencio. Y desde ese momento no he dejado de peguntarme lo mismo… ¿Por qué? Ese porqué sin respuesta y otras mil pregunta más. Todas ellas con el silencio como única respuesta. Silencio. No me digas que no me quieres, no te creo. No me digas que no me extrañas, no te creo. No me digas que no piensas en mí, porque tampoco te creo.

La vida es dura, ya lo sé. Para mí tampoco es fácil. ¿Pero sabes un secreto? Todos los problemas se esfuman con el sonido de tu voz. Esa voz que tanto extraño y que siempre me ha encantado. Esa voz que tanto echo de menos. Esa voz…

Y yo te sigo escribiendo. No puedo dejar de hacerlo. Te escribo esperando que algún día lo leas. Te escribo sabiendo que nunca lo leerás. Pero yo te escribo.

Intento escribir nuestra historia. Mil veces lo he intentado. Mil maneras de empezar y ninguna de terminar. No puedo terminar una historia que no sé como acaba. Dímelo tú. ¿Esto acaba aquí? ¿O esta historia tiene un “continuará…”?

Más preguntas que añadir a la larga lista sin respuesta. Y a pesar de todo, yo nunca dejo de pensar en ti.

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