martes, 5 de julio de 2011

Saltando...


Saltando en paracaídas o haciendo puenting… ¿Lo habéis hecho alguna vez? Vale, yo no, pero sé cómo me sentiría… estaría aterrada… ¿y si no se abre el paracaídas y me estampo? ¿Y si se rompe la cuerda y me estampo? Y con ese nudo en el estómago y el miedo recorriendo cada milímetro de mi cuerpo… he saltado… y mientras vuelo mi cabeza se llena, una vez más, de dudas… ¿por qué lo he hecho? ¿Estoy loca? Sí, lo sé, estoy loca, pero ya no puedo volver atrás… entonces ¿qué hago? Y el salto se hace eterno… y a medida que me voy acercando al suelo, me doy cuenta del error que he cometido al saltar…

Y una vez más me pregunto… ¿por qué he saltado? Pero no hay respuestas… un día sentí que era lo que tenía que hacer y sin pensármelo dos veces… salté…

¿Qué habrá al final? ¿Qué me espera abajo? ¿Va a ser el gran golpe del siglo en el que ninguno de mis huesos quede en su sitio? ¿O con los dos pies en el suelo encontraré ahí la llave de mi oportunidad, de mi sueño, de mi nueva vida?

Y sigo cayendo y cayendo… sin saber si la cuerda se romperá o si el paracaídas se abrirá… y voy buscando algo a lo que agarrarme, cualquier nimiedad a la que aferrarme con todas mis fuerzas… pero no hay nada… y yo sigo cayendo…

Sigo cayendo....por todo mi cuerpo recorre mil sensaciones, mi estómago al revés, es una sensación tan enorme que me parece que el corazón va a estallar. Vértigo, vértigo y más vértigo..... lo único que nos queda es la fe, la fe de que ese paracaídas que llevamos colgado se abrirá, fe en que en la caída será un golpe sí, pero del cual podemos seguir caminando, cayendo de pie, pisar tierra firme, sin apenas algunos rasguños y algún que otro moratón. Pero solo eso, y al final, cuando sentimos la tierra por fin en nuestros pies, cuando ya somos conscientes de que estamos en tierra firme, sanos y a salvo, miramos hacia el cielo con los brazos abiertos y una gran sonrisa de satisfacción porque hemos logrado aterrizar perfectamente, el paracaídas se abrió, sí miedo...mucho miedo y dudas, enormes dudas, el enemigo número uno (miedo y dudas...) hemos pasado, y ahora al final de la caída nos alegramos enormemente de haber saltado, de haber tenido el valor suficiente de saltar y aterrizar....a pesar del miedo, a pesar de las dudas y a pesar de la incertidumbre.

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