martes, 5 de julio de 2011

Nuestro encuentro...


¿Cómo explicar lo que sentí al verte llegar? ¿Cómo definir la expresión de tu cara buscándome entre la gente? ¿Cómo describir la sensación que me recorrió cuando me miraste? ¿Cómo interpretar todas las emociones que afloraron al sentir por fin tu cuerpo entre mis brazos?
Como dijiste, llegaste al aeropuerto y cogiste el primer avión rumbo a Madrid… Como te dije, te esperaba con los brazos abiertos, para rodearte con ellos… Aquel abrazo… nuestro primer abrazo… sentí que el tiempo se detenía, que nos trasportábamos a otro lugar, a un mundo en el que solo estábamos tu y yo. Sin nadie alrededor. Nuestro mundo…
Una rosa… como tantas veces habíamos hablado… aquel día de Sant Jordi fue el principio de algo que por aquel momento no podíamos entender… ni estábamos preparadas para asumir… y sin embargo la vida nos volvió a llevar por el mismo camino que aquel día rechazamos, asegurándose esta vez de que no miráramos para otro lado… y lo consiguió, porque ahora miramos en la misma dirección
Sentir tus dedos jugando a buscar los míos, tu mano entrelaza con la mía, conociéndose, sintiéndose, amándose… sentir tus labios sobre los míos, besándome, con pasión, como amor… sentir tu piel rozando mi piel… sensaciones indescriptibles…
Tu cuerpo sobre el mío, fundiéndonos en uno. El roce de nuestros cuerpos desnudos, la intensidad, la pasión, el amor… todo aquello que llevábamos dentro, todo aquello que salió en aquella habitación… se ha quedado grabado en lo más profundo de mi, en mi corazón y siempre lo llevaré conmigo.
Dos cuerpos fundidos en uno, dos corazones latiendo a la vez, un sola alma. TÚ Y YO.

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