Solo una noche, eso es todo lo que te pido. Una noche, solo una. Tú y yo. Hablando de todo y de nada. Prohibido hablar del pasado. Prohibido hablar del futuro. Hablemos solo del presente, o mejor, no hablemos. Abrázame. Fuerte, muy fuerte. Solo abrázame. Quiero sentir tu cuerpo junto al mío, muy cerca. Que el silencio de la habitación nos arrope y solo se oiga el latir veloz de nuestros corazones. Dejemos que nuestros cuerpos hablen por nosotros. Dejemos a nuestras manos la libertad de recorrernos, de conocernos, de amarnos. Hagamos el amor como la primera vez. Como la última. Sin vergüenza, sin rencor. Tan solo con amor, con mucho amor. Durmamos abrazados. Fuerte, muy fuerte. Y al despertar, permíteme ver tu sonrisa, tu preciosa sonrisa. Después me marcharé. Me iré de tu vida. Nunca me volverás a ver. Como si nunca nos hubiésemos conocido. Como si nunca nos hubiésemos enamorado. Como si nunca nos hubiéramos amado. Y esta vez, me iré para siempre, pero siempre te llevaré conmigo.lunes, 20 de diciembre de 2010
Solo una noche
Solo una noche, eso es todo lo que te pido. Una noche, solo una. Tú y yo. Hablando de todo y de nada. Prohibido hablar del pasado. Prohibido hablar del futuro. Hablemos solo del presente, o mejor, no hablemos. Abrázame. Fuerte, muy fuerte. Solo abrázame. Quiero sentir tu cuerpo junto al mío, muy cerca. Que el silencio de la habitación nos arrope y solo se oiga el latir veloz de nuestros corazones. Dejemos que nuestros cuerpos hablen por nosotros. Dejemos a nuestras manos la libertad de recorrernos, de conocernos, de amarnos. Hagamos el amor como la primera vez. Como la última. Sin vergüenza, sin rencor. Tan solo con amor, con mucho amor. Durmamos abrazados. Fuerte, muy fuerte. Y al despertar, permíteme ver tu sonrisa, tu preciosa sonrisa. Después me marcharé. Me iré de tu vida. Nunca me volverás a ver. Como si nunca nos hubiésemos conocido. Como si nunca nos hubiésemos enamorado. Como si nunca nos hubiéramos amado. Y esta vez, me iré para siempre, pero siempre te llevaré conmigo.miércoles, 8 de diciembre de 2010
¿Y tu qué eliges?
Sueños… ¿Qué son los sueños? ¿Acaso es algo más aparte de falsas esperanzas que creamos dentro de nosotros mismos? Sueños… los sueños se esfuman, se van, un día te levantas y descubres que todo aquellos sueños, todas aquellas ilusiones que tenías se han esfumado y que ya no hay forma de recuperarlos. Se van, nos dejan, nos abandonan cuando más los necesitamos, cuando más ganas tenemos de cumplirlos, cuando los necesitamos para levantarnos por la mañana. Son nuestro motivo por el que vivir y cuando más los necesitamos, se van, se escapan y nos dejan tirados, sin un motivo por el que levantarnos por la mañana, por el que vivir. Y no nos queda más que seguir viviendo. Viviendo sin sentido, sin ganas, sin ilusión.
Hasta que un día algo cambia y sin darnos cuenta volvemos a soñar, volvemos a ilusionarnos, a tener esperanza, volvemos a creer que es posible, volvemos a luchar, a esforzarnos… ¿Para qué? Para que antes o después esos sueños vuelvan a esfumarse, vuelvan a irse de nuestro lado… ¿Y entonces qué? ¿Dejamos de soñar? NO
No se puede dejar de soñar, los sueños como el amor, son de las cosas más bonitas que tenemos, pero a la vez de las más dolorosas cuando se esfuman. Pero no podemos dejar de soñar, igual que no podemos dejar de amar, por que entonces nuestras vidas serían mucho más tristes.
Hay personas que después de un desengaño amoroso juran no volverse a enamorar, yo también lo he hecho. Pero no puedes huir del amor. Antes o después aparece alguien y te das cuenta que da igual lo que juraras, cuando aparece y te enamoras estás perdida. Tienes dos opciones: arriesgarte a ser feliz o cerrar la puerta y quedarte infeliz. ¿Te quieres quedar con la duda de haber encontrado a la persona que te puede hacer feliz, con la que pasar el resto de tu vida? Yo no, yo quiero luchar, quiero intentarlo y si fracasa, me quedaré con que lo he intentado, pero si funciona, puedo ser feliz el resto de mi vida. ¿Y tú? ¿Tú qué eliges?
viernes, 3 de diciembre de 2010
Paseando bajo la lluvia...
Ando por la calle mientras el diluvio de lluvia que ha empezado hace apenas unos segundos me moja y el frio invernal se introduce por mi cuerpo hasta quedar impregnado en mis huesos. No llevo paraguas, no me gusta. Prefiero sentir como la lluvia va mojando mi pelo, mi cara y se mezcla con mis lágrimas. Pienso en ti. En los buenos momentos que vivimos y también en los malos. Hago un repaso por toda nuestra relación no lloro de pena, más bien de nostalgia. Echo de menos lo que un día creamos y poco a poco fuimos destruyendo. Ya no te culpo, ya no. Me he dado cuenta de que no sirve de nada. Me pregunto cómo te irá la vida, tu nueva vida. Y lloro de impotencia, impotencia por querer saber de ti, tan solo como estás, si eres feliz y no poder preguntarte… pero es mejor así…
Pienso que debería irme a mi casa, pero no, aun no estoy preparada. Necesito un poco más de tiempo conmigo misma. Sigo andando por las calles de Madrid, esta ciudad a la que tanto cariño le tengo, pero de la que quiero huir, graciosa contradicción. Y sin darme cuenta mis pies me llevan a aquellas calles por las que un día tu y yo paseamos de la mano. Estas calles que fueron testigos de nuestro amor ya enterrado en las llanuras del tiempo…Y sigo andando y pensando. Retrocedo en el tiempo y pienso en mi vida antes de conocerte. Y me doy cuenta de todo lo que ha cambiado, todo lo que me has cambiado. Tú me has dado los momentos más bonitos de mi vida y sonrío y mis lágrimas mezcladas con la lluvia se unen a mi enorme sonrisa. No puedo evitarlo. Me quedo con los buenos momentos que un día vivimos y ahora sí, estoy preparada para volver a casa y estoy preparada para enfrentarme a mi nueva vida, mi nueva vida sin ti.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)